Como pergaminos de una biblioteca infinita,
un increíble y dorado sonido
yace ahora bajo mis pies.
Cayendo la tarde está
como cae el verano.
Sobre el rumor de las hojas,
el aire fresco, anuncia una tregua.
¡Ah, contradictorio otoño
brillante como el oro
y humilde como la sabiduría!
Me rindo fascinada ante
tu invitación silenciosa
a la soledad y al recogimiento.
1 comentario:
Che noce q onda.. Con esta internet d mierda q se traba a cda rato me dan ganas d pegarle un chankletazo a esto...
Che q te iba a dcir... AHHH!!! tenes un blog muy cebollero... con eso m refiero a q ace llorar .. besos
Publicar un comentario